Archivo diario: octubre 21, 2011

Había una vez… bakery & café

Si algo caracteriza a María Antonieta son sus looks y sus pasteles…
Hoy mientras caminaba por Patronato desesperada por el calor en busca de un lugar en donde sentarse y tomar un jugo -natural en lo posible-, descubrí el paraíso de María Antonieta con un toque chino que le da ese encanto que nos tiene a todos trastornados, tanto por sus tés como por su cultura.
Existe la creencia nacional de que lo chino es de baja calidad, pues este bakery & café rompe con ello y con creces. Si se quieren sentir Blair Waldorf este es su lugar…
Había una vez…“, es un lugar que te hace cruzar de la vereda de en frente con solo divisar su vitrina. Pasteles que parecen falsos de lo bellos que son, con un toque naif, letras chinas de chocolate y caramelo, colores fuertes, con ingredientes que suenan raro y se ven deliciosos. En pocas palabras los quieres todos!. Para sacarles fotos y para descubrir qué sabor tienen.

Yo pedí un smoothie de arándano y mango, y un macaron de arándanos, una pareja digna de María Antonieta o Blair Waldorf, dependiendo qué época te guste más. El resto que quiero probar me los traje en fotografías. Pero volveré por ellos, lo juro!
No exagero en los comentarios, son preciosos y deliciosos. Miren ustedes mismos:








“Había una vez…”, bakery & café.
Antonia López de Bello 323 – Recoleta
11 de Septiembre 1947, Local 105 – Providencia
Lunes a Viernes 9ºº – 20ºº hrs.
Sábado 9ºº a 18ºº hrs.


Simulacro de Alta Costura (por si no lo vio)


Cuando me enteré del proyecto que buscaba cambiar la ropa en desuso por arte, me llamó la atención, mucho más si estaba involucrado el BANCH. Era la mezcla perfecta: Vestuario, Reciclaje y Ballet, tres cosas que me quitan el sueño.
De qué estoy hablando?, del montaje “Simulacro de Alta Costura” creado por la coreógrafa chilena Isabel Croxatto junto al Ballet Nacional Chileno, el fantástico BANCH. Este montaje hacía referencia a la alta costura, pero lejos del lujo porque sí, este llamaba al reciclaje, aunque la verdad era una crítica al consumo desmedido.
Esta idea nació luego de ver el exceso de ropa donada tras el terremoto de Chile en el 2009, en donde los centros de acopio se repletaron de donaciones a los pocos días. “Montañas de ropa. Me di cuenta de que los chilenos estábamos acumulando más ropa de la que necesitábamos. Eso me provocó”, comentaba la coreógrafa. Continuar leyendo


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