
Como dije hace algunos días, inspirada en mi nueva blogger favorita Emily Schuman de “Cupcakes and Cashemere”, voy a compartir algunos post relacionados con este nuevo perfil de chica hogareña que hace sus propias cosas (DIY) y además cocina.
(Para tranquilidad de @pipepips son sólo nuevos temas, sigo siendo la misma. No me convertiré en ningún clon de The Desperate Housewives. LO PROMETO!)
Decidí compartir esta receta porque siempre leo a mi amigas ir en búsqueda de humitas. Hacerlas en casa resulta agotador, más cuando vives sola o en pareja, ya que lo ideal es hacer muchas, por lo que para una o dos personas es demasiado trabajo. Si bien esta versión es distinta, creo que es una excelente alternativa para suplir el antojo. La pastelera o humita en olla (como le dice mi abuela), se puede hacer más rápido, fácil y en la cantidad que quieras.
Acá esta la receta…
Para 3 porciones grandes usé 3 choclos medianos picados, leche, 1 tomate, 1 cebolla, albahaca a gusto , sal y azúcar, 1/2 cucharada de margarina, aceite de oliva.
1.- El choclo picado se muele en la juguera con hojas de albahaca y un poco de leche, sólo para hacer más fácil el proceso. Yo dividí el total del choclo en porciones que llenaran la mitad del jarro de la juguera, para que se muela mejor y consiga una textura más suave.
2.- Por otro lado, la cebolla se sofríe con un poquito de aceite de oliva, luego se le agrega el tomate picado en cubitos. Se cocina hasta que la cebolla esté transparente y el tomate suelte su jugo.
3.- Al sofrito se le agrega la pasta de choclo y albahaca molida. Esta mezcla se debe revolver casi todo el tiempo, ya que se pega con facilidad. Lo mejor es hacerlo con una cuchara de palo (madera). Agregar la margarina.
4.- La pastelera irá cambiando de textura y color a medida que vaya cocinándose. Debe agregarle sal a gusto, y cuando tome un tono dorado y textura espesa échele azúcar (yo prefiero la dorada para que quede más acaramelada) según lo prefiera.
Obvio que la mejor compañía para este plato es la ensalada a la chilena. Mi secreto para la cebolla es: una vez picada lavarla con sal y azúcar apretándola bajo el agua, así no queda tan fuerte pero sin perder el “crunch”.
Antes que se termine la temporada de choclos atrévanse a probar!









