Estaba viendo “Todo sobre las mujeres”, una comedia que habla sobre mujeres, claro!. Una de las actrices hace de editora en una revista femenina, su gran problema es que desea darle un giro a la línea editorial, quiere hacer de su revista un medio para mujeres con cerebro, donde escriban mujeres pero no solo cosas estéticas sino que también ensayos, perfiles y se hable de los problemas reales, no del estereotipo. Resultado a ella le piden su puesto, ante un posible despido termina proponiendo un especial sobre la venganza con una actriz joven y flaca en portada. Del perfil editorial que buscaba mostrar una mujer con cerebro pasó a una común propuesta de super bitch. Finalmente ella misma renuncia por que no estaba dispuesta a transar sus ideales.
En el transcurso de la película estas escenas se me quedaron grabadas, es que es verdad!, las revistas nos subestiman y fomentan un prototipo de mujer que personalmente siento que le hace mal al género. Unas revistas solo hablan de cómo complacerlos a ellos, porqué no nos dicen mejor cómo usarlos para conseguir nuestros orgasmos?; otras nos postulan las secretas dietas de actrices famosas, nadie anexa que se la pasan haciendo yoga todo el día y sin comer, que miden con suerte 1,60 o que prefieren guardar las calorías permitidas para una ingesta alcohólica que para una fuente de tortellini con queso. Mientras por otro lado modelos de 20 años nos dicen qué tratamientos usar para las arrugas y la celulitis. Basta de medios aspiracionales sin una cuota de honestidad. Además, cuando te llegas a encontrar en alguna entrevista a alguien relevante, como al premio nacional de fotografía, Margarita Dittborn, la encuentras hablando sobre dietas y kit de maquillaje, o peor a Catalina Saavedra, Actriz – protagonista de La Nana, ganadora en Sundance, respondiendo qué echó en su maleta para irse al festival? y sí se pondría Botox?.Si para hablar de temas así está lleno de mujeres que optaron por trabajar como Barbies, aunque no lo crean hay mujeres que hacen algo más que preocuparse de cómo verse y de paso triunfan sin dejar de ser mujeres.
Uf! y ni hablar de cuando alguna periodista le toca entrevistar a algún tipo medianamente guapo, porque entre que cuenta cómo se derretía ella frente a él y habla de cómo el resto de las mujeres en el lugar babeaban y la miraban (según ella) con cara de envidia, ya se le acabaron los caracteres disponibles en la columna. Hay cosas que son evidentes, si tienes en frente a Allan Pauls es inevitable decir que es guapo y que te hace tiritar, pero no puedes superponer que tus calzones se caen a su genialidad como escritor.
Tal vez por eso la mitad de las mujeres aún siguen intentando luchar porque las tomen en serio, el problema es que las que pueden ser escuchadas hablan puras tonteras. Exaltan prototipos irreales o nos postulan a mártires por hacer bien las cosas. Uno hace lo que tiene que hacer y lo hace bien, ya está!. Basta de la discriminación positiva y alter género, nos merecemos las cosas porque somos capaces no porque somos minas.
Las mujeres de ahora no dejamos de apreciar un Matta por que se nos cruza un hombre guapo con una copa de champaña, ni dejamos de ser profesionales porque antes de salir combinamos los zapatos y el esmalte de uñas. Que nos preocupemos de las calorías no significa que queramos a artistas consagrados hablando de su maleta o su kit de belleza, aunque no lo crean somos capaces de combinar un capuccino con el Artes y Letras.





