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That’s not my name, la canción de las marcas de moda?

El años pasado estuve pegada por muchas semanas con la canción That’s not my name de la banda británica de rock-pop electrónico The Ting Tings, de su álbum We Started Nothing. Además de una melodía pegajosa la letra es muy chistosa, habla de una chica de la cual siempre se olvidan su nombre, cosa muy común, cuántas y cuántos, me incluyo, terminan diciéndole “linda” o “niña” a todas para evitarse equivocaciones.

En Chile nunca se puso muy de moda esta canción, pero mi oído la reconoce a distancia, por lo que cuando la escuché en TV en el último comercial de Ripley con Pampita quedé plop!, no por lo ondero del tema sino por la astucia de los publicistas. Se preguntarán a qué viene esta conclusión, les cuento para los que no tienen el ojo y oído tan agudizado:
That’s not my name fue la canción que se usó en el desfile de invierno 2008-2009 de Victoria’s Secret para su línea juvenil Pink.
Todos sabemos, sin duda, que es la marca fetiche de muchas mujeres, y sus desfiles se han transformado en eventos imperdibles, seguidos por millones de personas a través de la TV. Esto lo saben muy bien los publicistas, por lo que no me parece raro que apunten a nuestro inconsciente para hacernos el link entre el estilo de Victoria’s Secret y la nueva colección de Ripley, enviándonos mensajes imperceptibles para muchos pero no para una coolhunter. Aunque claro, ellos apuestan a que algunas mujeres sí hagan el link y asocien positivamente la nueva colección de la multitienda con imágenes de mujeres perfectas, bellas y deseadas.


Parentesys en el Raza.

ojos-parentesys1Cuando llegué al desfile fue una verdadera sorpresa el estilo del Raza (Constitución 151), el nuevo restobar que tiene todo para convertirse en el lugar de moda. Buena decoración, gente linda, eventos y buena música. Dentro de la carta de tragos, el martini molecular con esferización de aceituna verde, un lujo!, pero que desgraciadamente tendrán que sacar porque el buen roto chileno se queja porque demora en prepararse, no sabe que para hacerlo se necesita una máquina que haga las perlas de aceituna que al ingerirlas explotan en la boca, obvio lo eligen en la carta porque suena cool, pero no tienen idea qué es.
El lugar cuenta con una terraza al final, que tiene una mezcla de campo y estilo, con murallas de barro resquebrajadas y lindas sillas, el resto del lugar se reparte en piezas launch con grandes sillones, dos barras: una en medio del pasillo de distribución y otra barra interior iluminada luego del comedor principal, y lo más entretenido, un baño mixto. Todas las que entraban en él, salían diciendo que nunca habían ido a uno, como diría un amigo: “chicas, les falta mundo”. Bueno pero esta no es la VD para hablar del buen diseño y la magnífica carta del lugar, y como no soy de esas snob que encuentran todo cool en los lugares de moda por hacerse la “in”, les puedo decir que si bien el diseño del baño es guapo, el lavamano estaba tapado, del dispensador de papel para secarse las manos salían servilletas, que los pasadores para cerrar las puertas estaban todos malos, había hasta un chicle rosado pegado en la muralla y un taza llena de confort (porqué siempre pasa en los baños de mina?), parece que al final de cuentas en lo privado se nota la esencia.
El desfile estuvo re bueno, la ropa super linda, qué ganas que la mitad de los hombres tuvieran algo del estilo de la colección. Ok, el abrigo rosado dejémoslo fuera, el rosa no lo soporto ni en mi. Los modelos bastante minos, pero la mayoría muy bajos (menos de 1,85 es impropio), varios desfilaron con cara de susto y otros se tomaron demasiado en serio lo de maniquí, tiesos – tiesos, caminaron con pies descalzos para hacer la diferencia con los asistentes y marcar la imagen sobre la pasarela improvisada entre pasillos y mesas a ras de piso.
Lo lamentable del evento, el retraso. Increíblemente descubrí que los chilenos poco a poco estamos adquiriendo cultura de desfiles, es decir, llegamos a la hora. Los desfiles son eventos que empiezan con un máximo de media hora de retraso, pero esta vez fue cercano a las dos horas. Resultado: muchos se fueron antes de que empezara. Lamentable, porque la colección realmente estaba buena, los abrigos lo mejor.
Lo que más me gusta de los desfiles no es lo que pasa en la pasarela, sino bajo ella. Si bien habían bastantes hombres muy bien vestidos, lejos los mejores son los con gay style, a una que le gustan los look con estilo, agradece que hayan hombres lindos con ropa y look que antes solo veía en las revistas de moda. Las mujeres son las que destiñen en estos eventos, los jeans, zapatillas y camiseta no van, definitivamente no!. eso te lo pones solo si tienes el look de Carola de Moras, con un maxi bolso, gafas y muy buenos accesorios. Esa manía de las chilenas de no pasar por sobre vestidas (overdress) en los eventos. Pero si para ir a un desfile de MODA no te produces, cuándo?, no lo vas a hacer para ir al Super -aunque hay algunas que se maquillan para ir al gimnasio-.
El comentario más honesto fue el de el tipo junto a mi: La ropa está increíble, pero nadie se viste así, por eso uno se atreve…
Ese es el problema, en Chile no falta buen diseño, sino hombres con estilo.


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